A ustedes mis seres más cercanos me dirijo. He considerado el irme de lugar y he decidido desaparecer. Esto no tiene justificación, decidí que debo irme porque es lo que necesito. De nadie es la culpa y todos son culpables. He sufrido algunas de las injusticias del mundo y a lo mejor nunca nadie lo habrá notado. No sufran por mi, yo ya sufrí lo que ustedes deberían. No diré que soy Jesús, pero quiero que como a el, le recuerden con alegría, sin tristezas. Me iré a un mundo mejor, a vivir otra vida, porque necesito respirar otros aires y lanzarme a la suerte de encontrar paz en otro lugar. No piensen que mate mi cuerpo, no creo en el suicidio, piensen que, simplemente, estuve encadenado y rompí mis ataduras para darle alivio a mi alma. Si han de verme por ahí por favor, no se confundan, esa persona no seré yo aunque así lo parezca. He decidido cambiar mi alma, y que mi espíritu abandone estas carnes maltratadas por el sufrimiento. No busquen mi cuerpo, se que no l...