No hay poesía que pueda describir la ironía que siento al dejarte ir
Escribo esto porque sabía que lo ibas a leer. Quiero que sepas que no te odio, que nunca te odié ni tampoco podría, dado lo tanto que te amo no tendría el valor de ni siquiera lograr intentarlo. Yo sé que me amas, que te preocupas por mí, que me quieres cerca, que me extrañas, yo lo sé. Pero me has hecho un daño tremendo al dejarme ir de esa manera, tal como nunca lo sabrás. Estoy enfermo y me siento mal, pero ya estaré mejorando, y no te debes preocupar. No quiero que me respondas aunque dudo que lo harás, no quiero que me busques aunque me sienta peor, no quiero que me hables aunque se me iluminen los ojos al ver que lo haces, aunque quiera, no vengas, o me vas a romper más. Gracias por la intención de interés, pero he decidido sacarte de mi vida porque me haces mucho mal. Lamento tanto lo que tuviste que pasar, incluyendo el dejarme por tu propia voluntad. No me arrepiento de nada, ni siquiera de haber intentado tantas veces hacer que te quedaras cuando al final no gané nada. Y...