No hay poesía que pueda describir la ironía que siento al dejarte ir

Escribo esto porque sabía que lo ibas a leer. Quiero que sepas que no te odio, que nunca te odié ni tampoco podría, dado lo tanto que te amo no tendría el valor de ni siquiera lograr intentarlo. Yo sé que me amas, que te preocupas por mí, que me quieres cerca, que me extrañas, yo lo sé. Pero me has hecho un daño tremendo al dejarme ir de esa manera, tal como nunca lo sabrás. Estoy enfermo y me siento mal, pero ya estaré mejorando, y no te debes preocupar. No quiero que me respondas aunque dudo que lo harás, no quiero que me busques aunque me sienta peor, no quiero que me hables aunque se me iluminen los ojos al ver que lo haces, aunque quiera, no vengas, o me vas a romper más. Gracias por la intención de interés, pero he decidido sacarte de mi vida porque me haces mucho mal. Lamento tanto lo que tuviste que pasar, incluyendo el dejarme por tu propia voluntad. No me arrepiento de nada, ni siquiera de haber intentado tantas veces hacer que te quedaras cuando al final no gané nada. Y si no podía tenerte, no podías quedarte, porque sería como intentar seguir viviendo con la daga metida al pecho, que a cualquier respiro la tocas y te hiere. Y un amor de tanto tiempo no se olvida y no se borra. Lo siento si te amé demasiado pero eso ya fue tu culpa, nadie decide enamorarse y tú apareciste de repente sin avisarme. Siento un dolor inmenso al escribir esto, no sabes lo difícil que es, porque sé que lo estarás leyendo, y lo volverás a leer. Al menos puedo cambiar esta historia cuando yo quiera, quizás no sea real pero que más da, ya te tengo en mi cabeza. Ojalá seas feliz, siendo esa una frase de resignación, muy difícil de decir, mucho más de desear. Y si más difícil que eso se te hizo amarme, amar no es lo tuyo. Pero da igual, yo te amo por los dos, deseando que alguien me ame tanto así como yo a ti.
Comentarios
Publicar un comentario