Para de pensarle


No, Maximous -me decía a mi mismo- para de pensarle. Déjala ir, déjala aunque te rompa las piernas el dolor. Déjala aún si no podrás amarla jamás, a ella o a cualquier otra por toda tu vida. Olvídala porque, aún amándote, ella te olvidó, porque aún sabiendo que eras tú a quien ella quería, prefirió intentar una vida sin ti por solo el hecho de que eras su todo, y porque te amaba tanto que le dolía, y le provocaba miedo empezar a sentir que moriría al respirar sin ti.

m.l

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Datos y curiosidades del planeta Plúton

Carta de despedida