Un nombre, una poesía y un espacio vacío

Cuando te das cuenta de que toda tu vida gira solamente alrededor de otra persona, sabes que te convertiste en alguien que depende de un nombre, de una migaja, de una poesía no recitada, y de un espacio vacío en el que no estás tú. Porque así lo decidiste, y estás lo suficientemente convencido de que ese fulano se quedará en tu historia, porque le necesitas, no solo para sobrellevar las cosas y seguir vivo, sino también para que sea el centro de tu atención y así olvidarte de ti mismo.

m.l

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